



De todas las ampliaciones y mejoras que en ella se hicieron, quizás la más importante de todas fue la que realizó Juan de Cervellón en 1534, dejando los muros de la misma en 4 metros de anchura. En 1564 la torre fue comprada por Felipe II por 10.000 ducados, por lo que pasó a llamarse la Torre del Rey.
Si contemplamos esta construcción, prácticamente única en el mundo, podremos comprender la sensación de seguridad que se transmitía a los habitantes de Oropesa del Mar y que contribuyó ciertamente a la repoblación y florecimiento de la localidad.
Su sola presencia disuadió a buen seguro de muchos ataques de piratas, tan frecuentes en la época, y nos obsequió con la posibilidad de admirar una construcción militar sin parangón en el resto del mundo.

Se inauguró en 1859 y se convirtió inmediatamente en una pieza clave para el tráfico marítimo en la zona, con lo que ello significaba para el desarrollo del comercio en Oropesa del Mar, todo un baluarte del progreso económico y social de la Villa, que anticipó sin duda la entrada definitiva de Oropesa del Mar en el siglo XX en inmejorables condiciones.

Las torres colomeras o vigías se construyen para auxiliar a la Torre del Rey en las labores de vigilancia para incrementar el control sobre la costa.
Hoy en día, ya sin valor estratégico, siguen siendo un punto de referencia para maravillar al visitante, desde donde se experimentan sensaciones yuxtapuestas de brisa y mar, una música perfecta para observar la arquitectura de la naturaleza sobreuna vegetación autóctona de formas increíbles.

Así se refleja en los nombres de algunas vías que hoy en día todavía existen, como el “camí dels traginers” o el “camí de la fusta”.
Llegó a tener astilleros propios y fue abandonada definitivamente por los árabes con la construcción del castillo.
En mayor o menor medida podemos decir que Orpesa la Vella ha sido testigo de la crónica cotidiana de Occidente, una historia no escrita que, sin embargo, ha forjado el espíritu de un pueblo con mar, ese inestimable aliado de la prosperidad y siempre temida senda invasora.

Un paseo donde el protagonista de la historia será Ud. mismo, nosotros le proponemos unos puntos de interés turístico y cultural, y dejamos el resto para que descubra la magia y el encanto de un espacio único, cargado de historia y con bellos rincones donde hacer un alto en el camino y difrutar...