


Poco antes de alcanzar el repetidor de TV, nos encontraremos, a la izquierda, con el inicio de la ruta azul, pero nosotros deberemos seguir hasta encontrarnos justo enfrente de las placas solares del mismo repetidor. Allí encontraremos una flecha señalando hacia el norte. Ha llegado la hora de la verdad. A partir de aquí la cosa se complica bastante y la dureza del recorrido lo hace desaconsejable para niños pequeños y desapasionados por la aventura. Es el momento del descenso por el Barranco del Diablo, hacia la cantera. La senda, desde un principio es apenas inexistente y las flechas que van a guiar nuestro camino no están fácilmente localizables en este tramo. El terreno presenta mucha piedra suelta, lo que lo convierte en altamente resbaladizo; hay que ir con mucho cuidado. En apenas cien metros las flechas a seguir se hacen más visibles y nos acompañarán ya durante todo el descenso sin pérdida posible, rodeando el barranco por la parte oeste, presentándonos un paisaje de grandes rocas sobre cielo azul y una sensación de haberse miniaturizado ante tal visión.
Una vez acabado el descenso del barranco, continuaremos nuestro paseo a través de campos de almendros primero y naranjos después para terminar en el camino de la cantera. La última parte del recorrido lo haremos ya por carretera asfaltada, para terminar regresando al punto de partida de la ruta verde.