


Las circunstancias y la historia hicieron que este pueblo de la costa del Azahar, pese a su posición costera, configurase su fisonomía de espaldas al mar.
Los primeros vestigios del pasado del hombre por Oropesa datan de la Edad de Piedra, gracias a los restos hallados en el Cau d’En Borrás. Sin embargo, las primeras anotaciones sobre esta población aparecen en la literatura romana, en referencia a grandes contingentes de aguerridos íberos en la zona de la costa. No en vano, restos arqueológicos de esa cultura fueron descubiertos en la denominada “Oropesa la Vella”.
Es durante la Edad Media cuando la historia oropesina se acelera vertiginosamente. En el año 1103 aparecen referencias del lugar en las conquistas de las olcadas mercenarias de los almorávides.
Quien parece recuperar definitivamente Oropesa para la cristiandad es JaimeI, el conquistador, en 1233.A partir de este momento, la villa cambia de manos de varios señores y en 1149, pasa a estar bajo la protección de la Orden del Hospital: veinte años después en 1169, entra en la ámbito de los Templarios. En 1234, Ramón Berenguer IV dono la población a la Orden de San Juan del Hospital y, desde entonces, se suceden titulares menores, algunos de los cuales llevan a cabo fortificaciones el castillo y el amurallamiento de la plaza.
La Guerra de la Independencia tuvo aquí un episodio heroico. La enérgica defensa de sus moradores obligó la mariscal Suchet a dar un rodeo de unos 40 km en su marcha hacia Valencia. Suchet volvió más tarde al asalto y ordenó destruir las murallas, hasta ocupar Oropesa en 1811, tras varias semanas de asedio. Los defensores de la Torre del Rey no llegaron a capitular pero se vieron obligados a retirarse por el mar.
A partir de la Baja Edad Media comenzaron a ser frecuentes los ataques piratas a las costas levantinas, siendo Oropesa una de las poblaciones más castigadas por los navíos berberiscos. Estos ataques motivaron la creación de una red defensiva de torres y murallas para hacer frente a los azotes de los famosos hermanos Barbarroja.
El rey Pedro I de Antequera mando construir la robusta Torre, adquirida después
por Felipe II, que se apoyaba en el sistema de alerta de Almadún y
la Colomera.
La Torre del Rey es un gran monumento de carácter defensivo que posee Oropesa, hoy en día una de las más singulares edificaciones militares valencianas. Su estética presenta un estilo renacentista, único entre la arquitectura militar del siglo XVI.
La Torre adopta la forma de un gran cubo construido con piedras sillares. Es de planta cuadrada, con tres pisos inferiores y tiene dos garitones esquinados en lo alto. En la planta, algoran sendas caponeras aptas para der artilladas. Está situada sobre la punta más saliente del cabo de Oropesa.
Aparece citada por primera vez cuando Fernando de Antequera encarga a Jofré de Thous, señor de Oropesa, la construcción de una torre que se finalizó en el siglo XVI, siendo adquirida por Felipe II.
Otras dos torres cerraban el círculo defensivo: de norte a sur se situaban la torre Colomera y la Cordà, ambas en buen estado de consevación.
Las calles del casco antiguo transporta al visitante en el tiempo con un aire cargado de la historia local.
El circuito seguido, en el aspecto artístico, por todos aquellos que desean conocer la historia oropesina, se fundamenta en el arte de lo militar, su castillo, sus torres vigías y de defensa, el trazado urbanístico del casco antiguo, muestran nítidamente este origen defensivo que se observa. La robustez de sus construcciones, el material empleado, y las huellas que lucen en sus muros rememoran el atento visitante épocas pasadas donde la posición estratégica de una ciudad determinaba el carácter de la misma. En Oropesa el dinero no invertía en arte, en edificios suntuosos o en grandes palacios. Lo importante era mantenerse firme ante el invasor.
El primer punto de referencia es el castillo antiguo de origen musulmán cuyos restos muestran las claras los avatares vividos. Esta fortaleza se alza coronando el cerro que ampara la villa. En su origen la planta de este castillo era poligonal irregular, con seis torres abiertas en abanico, y una potente torre mayor de planta trapezoidal. Su propia estructura le confería una magnífica posición frente al invasor, del que eran avisados a través del sistema de vigilancia de las torres de la costa.
La Guerra de la Independencia terminó por arrasar la fortaleza que, tras varios intentos de restauración para su explotación turística, sólo de logró consolidar en parte. Los planos originales están en posesión del Gobierno Francés.
Oropesa no cuenta con importante arquitectura civil y religiosa. Ni tan si quiera la capilla de la Virgen de la Paciencia de los siglos XVI y XVIII, posee relevancia de templos de otras poblaciones vecinas. No obstante adquiere una doble significación por su carácter de única obra civil no militar con cierto valor artístico. Conserva en su interior azulejería alcorina y una imagen de la Virgen de la Paciencia ( Virgen del Rosario).